Inicio de una maestría. Dic ’14


Ya no le temo a la muerte. La muerte es mi amiga y sirvienta

Tras un año de sesiones de quimio y prácticamente todo resuelto tuve una recaída que me llevó de nuevo al hospital. Eso es lo que sucede cuando no nos escuchamos y vivimos de manera incoherente. No importa que buenos tratamientos haga uno ni lo bien atendido que esté. Si no vivimos en coherencia, vamos a seguir enfermos hasta el punto de partir de este plano.

Episodio Clínico:

El dia 1 de Diciembre ingresaba en Urgencias con fiebre, dolor abdominal y vómitos. Estuve hospitalizado hasta finales de Enero pasando ahí las Pascuas, Año Nuevo y mi cumpleaños. Se me aplicó sonda nasogástrica más nutrición parenteral y un increible cóctel de antibióticos que me debilitaron provocando pancitopenia. Más tarde se me realizaron dos intervenciones quirúrjicas para solucionar la oclusión intestinal. En la primera se intentó realizar una anastomosis, pero sin éxito. A los pocos días de la intervención, las suturas se rompieron debido a los corticoides que me fueron administrados, teniendo que operarme con urgencia por segunda vez. En esta segunda operación se realizó una recesión de casi 4 metros de intestino delgado (el íleon para ser más concretos) que fue biopsiado y confirmó metastasis del linfoma.

Tras la segunda intervención se pautó de nuevo tratamiento con quimioterapia paliativa y se les dijo a mis familiares que no me daban más de 3 meses de vida. A mi en ningún momento se me dijo nada. En Enero empecé un poco de rehabilitación para recuperar movilidad en las piernas después de más de un mes encamado y haber perdido mi autonomía.

A finales de Enero tras un par de semanas de haberme retirado las sondas, recuperar la capacidad de ingerir alimentos y caminar con un andador me enviaron para la casa con hospitalización domiciliaria.

Como viví Yo este proceso

Quizás haya sido la mayor prueba de fe que haya tenido jamás. Pero esto no es más ,como dije al principio, que el resultado de vivir de manera incoherente, permitiendo que las creencias y la pulsión de muerte de mi entorno controlasen mi vida de a poco hasta anularme por completo. Después de 10 años trabajando con desarrollo personal y formándome como naturópata permití que manipularan mi organismo y debilitaran mi mente. Pero siempre estamos asistidos y tenemos nuestro angelito que en silencio va guiando nuestros pasos y gracias a ello no permití que me vendieran el discurso de que iba a morir. Ya consentí demasiado con la administración de antibioticos innecesarios, pero no la dieta que pretendian hacerme creer que era saludable.

Recuerdo como venía a diario la psicólogo a la habitación para hablar conmigo y Yo muy amáblemente la despachaba y que no insistieran pues ya tenía apoyo externo. Yo sabía perfectamente que intentaban hacer que asimilara y aceptara su creencia de que iba a morir porque eso es lo que dicen sus manuales. Ese es uno de los tantos problemas de la medicina convencional, que después de años de carrera siguen sin comprender al Ser Humano, y se limitan a seguir protocolos.

Quiero dejar claro que no estoy menospreciando ni mucho menos la atención por parte del personal que me atendió durante mi hospitalización. De eso no puedo tener queja alguna. Estuve superatendido en todo momento y con un amor immesurable, sobre todo por parte de las enfermeras y de los auxiliares. El problema que veo no es en el personal sino en el sistema. A la vista está con mi testimonio y el de muchas otras personas que han superado esta enfermedad con tratamientos alternativos de que algo no están haciendo bien. Sobre esto podriamos iniciar un debate eterno y prefiero dedicar más tiempo en escribir específicamente sobre este tema.

A pesar de ver las caras de mi familia que intentaban hacer ver que no pasaba nada, Yo retomé el control de mi Vida y decidí buscar apoyo externo con personas que resonaran conmigo. Llamé una persona que conocía por una gran amiga y que se había formado en Bioneuroemoción y Transgeneracional, Alicia García Ortuño. Ella aceptó acompañarme y acudió al hospital con una ayudante para iniciar un trabajo para tomar consciencia del origen de la enfermedad y empezar a desprogramar las memorias celulares que habían dado como resultado esta experiencia de enfermedad.

Gracias a su apoyo tuve el valor de alejar a mi familia y así darme la oportunidad de perdonar y sanar. Es lo que se conoce como la cuarentena. Algo que Yo realicé como un acto de psicomagia en el que simbolizo mi propia muerte para los demás y así poder Yo renacer.

Muy poca gente lo comprendió y lo vieron como un castigo o traición, pero Yo en ese momento estaba tan débil que era imposible pararme a pensar y preocuparme por ello. Ya la siguiente sesión fue en mi casa, pues sorprendentemente a la semana de iniciar este trabajo me enviaron para casa.

Mi abuela paterna que desde siempre ha sido un gran apoyo, me recibió en su casa para que me quedara el tiempo necesario.

https://www.flickr.com/photos/mdsorion82/shares/4G4B6t

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.