Una imagen vale más que mil palabras


Tengo todo el tiempo del mundo, salud, energía y dinero para cumplir con todos mis deseos

Recuerdo cuándo era chico que siempre iba a todas partes con mi cámara fotográfica y documentaba todo lo que observaba. Compartir con el resto ese mundo desconocido y que de a poco iba descubriendo.

Todos tenemos un modo u otro de expresar nuestro sentir, nuestra percepción de las cosas y el Universo. Todos tenemos un niño/a inocente y lleno de magia y creatividad, pero en muchas ocasiones ese niño/a es anulado por la falta de apoyo de nuestro entorno. Es triste ver como en la actualidad un gran número de niños viven y piensan ya como adultos, perdiendo esa luz que los caracteriza, aunque por el contrario hay también un gran despertar y más personas optan por una maternidad y crianza consciente.

En mi casa el mensaje que recibía siempre era el de tener que estudiar duro y recibirse como abogado, médico o ingeniero. En ningún momento se plantearon o se fijaron en habilidades que pudiera tener, así que esa falta de apoyo generó desconfianza y fui dejando la posibilidad de hacer arte dramático o fotografía por ejemplo. A la falta de apoyo familiar o desaprobación parental debemos sumar las limitaciones que genera la escuela o la religión. En mi caso fui muy buen estudiante aunque para mi por ejemplo era una tortura los trabajos literarios. Eso ha hecho que hoy dia me resulte muy pesado el transmitir mi experiencia escribiendo artículos o algo tan sencillo como el trabajo de escribir afirmaciones para transformar nuestro pensamiento.

En estos últimos 10 años de trabajo personal con el Rebirthing y técnica metamórfica principalmente he ido transformando esos patrones y creencias que me limitaban. Respirando y sanando desde el amor y el perdón la desaprobación parental y las humillaciones que recibí en la escuela y de más adulto por la sociedad. De a poco fui creyendo en mi y por consiguiente mis relaciones fueron cambiando apareciendo cada vez personas que me apoyan y valoran.

Por eso ahora que tengo el tiempo y la oportunidad empecé a cursar fotografía, no con intención de dedicarme a ello, mas bien para permitir a mi niño interior expresar su luz. Estoy viendo lo fácil que me resulta expresar lo que siento en mi dia a dia a través de simples imágenes fotográficas o coloreando mandalas. El arte lo siento ahora también como una maravillosa herramienta de sanación. Nunca es tarde para hacer lo que a uno le agrada, sólo debemos perder el miedo y lanzarnos a ello sin expectativas en los resultados. Todavía hay residuos que me impiden liberar toda mi creatividad, pero estoy en el camino para lograrlo.

Por ahora me puse con la fotografía, quien sabe si más adelante me ponga con el teatro, aunque mi vida ya es toda un función.

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